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Igualdad

04/11/2009

En España viven casi 5 millones de mujeres en municipios de menos de 10.000 habitantes, que son los que se consideran municipios rurales. Representan el 15 % del total de la población española.

Las mujeres rurales constituyen un colectivo heterogéneo que es imprescindible segmentar de cara al desarrollo rural, ya que tiene capacidades y oportunidades diferentes: poco tiene que ver la situación de las mayores con la de las más jóvenes, las que han estudiado y las que no, las que han trabajado fuera frente a las que han permanecido en el pueblo, las que provienen de una familia con negocio propio, las profesionales rurales (maestras, médicas, técnicas agrarias, etc.).

El perfil general de las mujeres rurales, podríamos afirmar que sería una mujer:
- con una edad media de 50 años
- casada
- con una media de 2,3 hijos / as
- exclusivamente ama de casa en un 30 % de los casos
- con otra actividad laboral externa en el 70 % de los casos

Puede establecerse una clara diferenciación generacional:
-  Así, las mujeres rurales de más de 40 años, constituirían un colectivo marcado por las tradiciones en torno a la familia, el trabajo (doble jornada laboral: como ama de casa y en la explotación ganadera), y los roles de género tradicionales (subordinación a la autoridad del hombre). Son mujer y madre, mujer y esposa y mujer e hija.

- Por otro lado, las mujeres rurales más jóvenes, son las que tienen la oportunidad de experimentar los cambios sociales, principalmente con un mayor acceso a la formación y oportunidades laborales. Poseen también mayor participación social. Aunque las escasas oportunidades del mundo rural les impiden muchas veces aprovechar esa mejor formación y cualificación profesional, se resisten a abandonar los pueblos, y emprenden actividades empresariales complementarias a la agricultura tradicional. Son por tanto las auténticas protagonistas del desarrollo rural, jugando un papel esencial en éste en el ámbito nacional e internacional.

A pesar de los avances conseguidos por y para las mujeres, la falta de igualdad entre mujeres y hombres sigue siendo una característica persistente en la vida social, económica y política. Esta desigualdad de género es más patente en el medio rural.

- Las mujeres rurales se encuentran doblemente discriminadas: por ser mujeres y por ser rurales.

- La  problemática que viven las zonas rurales afecta de manera especial a las mujeres y limita sus derechos: falta de oportunidades laborales, elevado desempleo femenino, acceso limitado a la formación, aislamiento y dificultades de comunicación, deficiencia de servicios e infraestructuras, cultura rural, etc.

Igualdad e Igualdad de oportunidades
El principio de igualdad es un derecho fundamental de las personas a ser tratadas por igual y a no ser discriminadas por razón de sexo, raza, religión...

La realidad nos ha enseñado que la situación de desventaja en la que se encuentran las mujeres y los estereotipos arraigados en la sociedad no pueden eliminarse únicamente por la vía del derecho, es decir, anulando las discriminaciones por ley.

La desaparición de todos los elementos discriminatorios en las leyes españolas (igualdad legal) no ha sido suficiente para eliminar las desigualdades existentes entre hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de la sociedad.

Se ha conseguido la igualdad legal pero no la igualdad real.
El Principio de Igualdad de Oportunidades entre hombres y mujeres viene a garantizar en la práctica social el derecho a la igualdad.